Los proyectos de obra civil se caracterizan por su complejidad. Como suponen el diseño y la construcción de grandes estructuras, edificios, avenidas, puentes, ferrocarriles y en general megaobras, las etapas previas suelen ser costosas y requieren de tiempos que a veces son mayores incluso que los de la fase de ejecución. Visto desde una perspectiva genérica, es decir, aplicable a cualquier tipo de iniciativa, las fases de un proyecto de obra civil son:
a) Diseño: se refiere a todo lo relacionado con la planificación, investigación, estudio e información adicional. Es la etapa en la que el proyecto se justifica y se sustenta en términos de viabilidad financiera, técnica y sostenibilidad. O dicho de otra forma, se sientan las bases del mismo.
b) Licitación: aquí el proyecto se ofrece a un contratista o institución. En caso de que sea propio, simplemente se difunde entre los interesados.
c) Ejecución: la tercera etapa es la ejecución de la obra en sí misma. Consiste en aplicar todo los conceptos y herramientas recopilados en las fases anteriores en un contexto específico. Recordemos que un proyecto de obra civil se debe, sobre todo, a una necesidad que debe ser cubierta en un territorio, comunidad, región, zona o país específico.